Estoy harto de nuestra distancia, de que siempre vuelvas cuando yo estoy llendo, de la luz y cómo viaja, de la relatividad del tiempo.
Estoy harto del adjetivo que solo acompaña, sumiso siempre del nombre y el verbo,que solo a veces se zafa, porque también quiere ser eterno.
Estoy harto del iris del arco, de unos ojos tan enfermos, que con casi solo mirarlos se transforman en un cuerpo.
Estoy harto de estas manos, enfermas de soledad, que nunca en la vida han bailado, y ahora no saben bailar.
Estoy harto de un sur que mira al norte, de un norte que da la espalda, de polítcos corruptos, de política amañada.
Estoy harto de banderas, de estrellas y de plegarias, de ignorados e ignorantes, de farsantes de mañana.
Estoy harto de fronteras, de ruidos de eco sordo, de autopistas de peaje, de pericias de altruista, de quel rico sea el gordo.
Estoy harto de móviles con teléfono, que ya casi sin nadie hablan, enajenación global con comunicación pautada.
Estoy harto del dinamismo, de un mundo que se dispara, donde todo el mundo se esconde y no se lleva el cara a cara.
Estoy harto de soñar para despertar mañana, sí hay Teoría de Cuerdas, en su físico aplicada, que las cojan y me aten a la cama.
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