el último latido del eco en un valle.
el eco del corazón latiendo
el olvido postrado en mi calle
que no recuerda los cruces de acierto
el último latido de un preso en la cárcel,
un corredor de vida, no de muerte,
una cabeza de despedida,
una máquina muy viva
que solo pruduce inertes
unos pasos encaminantes y encadenados
una cadencia perpétua y horrible
su argumento descarriado
un sujeto opaco al mundo
pero visible
Una pena, que tampoco por se de muerte
acalla todos los gritos
de tanta gente inocente
Una muerte, que mas que una pena de suerte
es una losa que pesa
que posan sobre la gente
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