Recobrarás el olor a olivo,
e impetuosos tus párpados
soñaran contigo,
infructuosos mis brazos
que tras tanto abrigo
no encontraran un asiento,
y lo que dieron mis manos
que quizás fue mío
ya no lo tengo,
y volveran los noches
de tormento, y mi refugio
que fue tu brío,
ya no lo siento.
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