Noches en vela, velas que apagan sueños que ríen cuando se marchan.
Velas que obstruyen vientos a velas y sin embargo no se cabrean.
Son velas y vientos los que manejan nuestra vida a su antojo, pues es la llama de la vela la que permanece encendida mientras lo hace nuestra esperanza y ésta, se marchita cuando el viento del destino apaga sin compasión la vela y la esperanza.
No ser proclives a anhelar vientos y esperanzas, ser libres y felices y no os preguntéis de donde el viento y el fuego emanan. Ser conscientes de que la tierra y el agua son lo que nos hace ser lo que somos y no el viento y el fuego pues bebemos de las heridas de la tierra y comemos de lo que supura su cuerpo.
Asi que ya sabeis, comer y dejar comer, beber y dejar beber.
No hay comentarios:
Publicar un comentario